jueves, 22 de junio de 2017

Amistades rotas

A todos los que tenemos hijos nos ha pasado que al tenerlos en la escuela o en alguna actividad deportiva haces amistades a la par de tu hijo. 

La mamá de aquel niño que más te menciona o con el que más juega generalmente por añadidura gana un lugar en tu vida y le abres los brazos de la amistad. 

Hasta aquí todo suena hermoso porque todos ganamos amigos y estamos siempre conectados y en sintonía hasta que algo sucede entre los niños. 

Cada madre o padre ve en sus hijos cualidades que a veces ni tienen y creemos que nuestros hijos son los seres más lindos del mundo. Incapaces de lastimar o hacer algo a los demás (y más cuando es un niño de capacidades diferentes). 

Claro cualquier madre o padre defenderá a capa y espada a su hijo porque además de guapo y hermoso nos salió muy buena persona ¿no? 

Yo nunca he oído a un padre y mucho menos a una madre decir "mi hijo se porta mal, es egoísta, grosero, me pega y me manda". Esto sería aceptar que ¡lo estamos haciendo mal! Y nadie quiere aceptar eso. 
  
Pero cuando hay un roce, una pelea o hasta golpes entre los niños lo primero que pensamos es "que mal está ese niño (claro hablamos del amiguito). Mira que pegarle a 'mi hijito' que tan bueno y buen amigo que es. Su madre no sabe poner límites. Que mal está" 

Todo transcurre con calma mientras no se nos ocurra comentar nada con nadie. Nos quedamos con nuestro coraje y aquello fue un "pleito de niños". 

Pero cuando ya es una situación recurrente ya ese problemita se vuelve nuestro problemón. 

Cuando nuestro hijo es el que primero pega o hace nos hacemos de la vista gorda (la verdad, aceptemoslo) y no decimos nada hasta que el otro niño se defiende y entonces si "pobre de 'mi hijito'". 

O cuando nuestro hijo siempre es el costal de papas y no se defiende ni por accidente es cuando decidimos enfrentar la situación y reclamar a los otros padres. 

Como escribí unos párrafos arriba por supuesto que cada padre-madre defenderá a su hijo y no pondrá en tela de juicio lo que hizo. Es más sabiendo que hasta lo hizo con dolo lo defenderemos como auténticas mamás Cuervo y entonces ese pleito toma dimensiones gigantescas. 

Primero que nada quiero decirte que no eres ni la primera ni la última mamá a la que le pasa así que no te sientas sola. Háblalo con otra mamá (quizás una más grande que tú) que te ayude a sobrellevar la situación sobre todo porque ya hecho el borlote podrías agarrarla contra tu hijo y tampoco es el caso ya que es un niño y es reactivo quizás lo hizo en defensa propia o quizás lo hizo para demostrar su fuerza. 

El consejo que te daría siendo yo una madre que he tenido que atravesar estas situaciones es que sigas estos pasos:

1.- conserva la calma, escucha y observa. A veces hay cosas malas en nuestros hijos que debemos detectar y trabajar o corregir (por su propio bien)

2.- Se imparcial: a veces es difícil porque es sangre y carne que provino de ti pero date cuenta quién hace que y si tu hijo es el agresor, el impaciente y el provocador plática con él. Llega al fondo de la situación y si el otro niño es quién agrede no corras a acusarlo con su mamá. Mejor piensa en alguna forma en la que tu hijo se pueda defender sin agredir (que grite pidiendo ayuda, que le agarre fuerte las manos, que esquivé los golpes, etc)

3.- Deja el problema al nivel de los niños. Es difícil. Lo sé por experiencia propia pero sólo enseña a tu hijo a no agredir y a defenderse y déjalos que aprendan a enfrentar sus problemas. Esto ayudará a que maduren y tú no te quedaras sin amistades porque si algo tienen de maravilloso los niños es su capacidad de olvidar porque no se lastiman sus egos. 

Pueden patearase, quitarse un juguete o gritarse y a los 2 minutos estar jugando de nuevo. 

Aprendamos de ellos y no lo tomemos personal. 

¿Tienes algún otro consejo o tip que te haya funcionado en este caso? Compártelo