martes, 26 de marzo de 2019

¿Eres mujer maravilla? ¿Tu esposo no quiere ni calentarse la cena?

Resulta que con el cambio de tiempos ha venido un cambio de roles. Actualmente no es como cuando mi abuela tuvo y crío a 10 hijos, antes ella era ama de casa, pendiente de la comida y el aseo de la casa, quizás de asistir a juntas escolares y hacer de más cosas con sus hijos, no tenía una profesión, es más, ya casada, se pensaba que la vida para ella estaría resuelta (con 10 hijos, no lo creo).


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El caso es que actualmente los tiempos son distintos. Ahora las mujeres tenemos derecho a elegir una profesión, a estudiar y a trabajar para ello y muchas de nosotras al convertirnos en madres buscamos o quien nos pueda ayudar con la crianza de nuestros hijos o bien hacemos algún tipo de trabajo que empate con las actividades del hogar pero, ¿eso te suena a libertad de género? Me parece que más que "libertad" es una suma de más responsabilidades, porque muchas de nosotras trabajamos fuera y dentro de casa, pero nuestras obligaciones hogareñas son exactamente las mismas.


Te levantas, levantas a tus hijos, los alistas para el colegio, haces desayunos, almuerzos, te alistas para ir con ellos y a hacer los pendientes matutinos que tengas. Después hay que asear la casa, preparar alimentos para cuando regresen de la escuela y además buscar algún momento para realizar las labores que te permitan el ingreso adicional.

Llegas con las bendiciones a casa y comienza la batalla, a pedirles que se apuren, que coman, que se cambien, que hagan las tareas y ahí también entras tú a supervisarlas. Lavas la segunda tanda de trastes y de nuevo tienes algo de tiempo para hacer alguna de tus actividades económicas, o bien, mandas correos, escribes en el blog, haces llamadas, reajustas presupuestos, haces campañas digitales, en fin lo que tengas que hacer, porque después o hay actividades con tus hijos (que implican traslado y tiempo) y luego pues bañarlos y alistarlos para merendar.


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Se acuestan y sientes que ya casi terminas, pero hay que volver a lavar trastes (tercer ronda del día)y medio limpiar la casa para que cuando llegue "el amo del castillo" encuentre algo descente y no pregunte mirando a todos lados ¿qué hiciste hoy?.

En fin, cuando ya te dispones a sentarte al menos un momento, llega el señor en cuestión y al preguntarle como le ha ido en su día te dice "muy cansado" y claro, tú con la cara como la que acabas de hacer al leerme, y es que no es que dudes que su trabajo sea cansado, pero seguramente el tuyo es muchisimo más cansado, pero adivina; como en la época de mi abuelita, el señor está esperando que le calientes y le sirvas de cenar, porque viene exhausto del día tremendo que ha tenido ¿y a ti quien te sirve, quien te lava, quien te ayuda, quien te consiente? exacto ¡nadie! pero no puedes negarte, porque ese señor siente que como te provee (aunque sea  la mitad) le debes algo, y él pues sólo aporta eso, un poco de dinero, que tú complementas con el que tú ganas.

Pero entonces ¿dónde está la pareja, dónde quedó la igualdad? tú sigues haciendo tus labores como ama de casa, madre de familia, esposa, compañera, amiga y amante, pero además eres escritora, community manager, vendedora o lo que sea que hagas para ayudar a la economía.

¿y él entonces por qué él no ayuda? te lo diré fríamente ¡falta de empatía y educación! seguramente o viene de una familia tradicional donde el padre era el proveedor, macho Alfa, lomo plateado, que proveeía todos los ingresos del hogar y entonces la madre lo atendía como un rey, o bien es hijo de una madre trabajadora, guerrera, luchadora, pero que no le enseñó que él también debía ayudar y pues se acostumbró a que esa pobre madre, guerrera, trabajadora y luchadora lo hiciera TODO y justo eso está esperando de ti.


                                                    Resultado de imagen para hombre calentando en microondas

¿Cómo remediarlo? pues no lo sé aún, sigo batallando con esta dinámica, y termino siendo la mamá de todos, dando ordenes al por mayor para tratar de amortiguar un poco el trabajo en casa y ese sería mi consejo, que claro, estoy poniendo en práctica esperando revertir un poco los resultados.

Yo tengo hijos e hijas y quiero que lo que se lleven de este hogar es el aprendizaje del trabajo en equipo, si bien ahora no alcanza con el ingreso de un solo padre, y ambos deben trabajar fuera para generar ingresos económicos, también ambos deben trabajar en el hogar y hacer actividades comunes y generales como lavar la ropa, los trastes, sacar la basura, o simplemente auto servirse de comer, digo por eso nadie muere.

Así que la próxima vez que te asalte la idea de seguir siendo esa madre luchona, guerrera incansable, mujer maravilla, recuerda que les estás enseñando con el ejemplo a tus hijos, de como debe funcionar una familia, y ante todo debe existir IGUALDAD. Delega, ayudate y ayudalos a comprender que una familia es el primer equipo que conocerán en su vida y si no trabajan desde ahí todos en equipo les será muy complicado hacerlo después en el trabajo o en sus propias futuras familias.



                                                        Resultado de imagen para manos entrelazadas

Regresarás a trabajar y ¿dejas a tu recién nacido?

Es una sensación horrible y la hemos vivido todas las madres que hemos tenido que volver a trabajar por gusto o por necesidad.

Tu bebito tiene aproximadamente 40 días, es tan indefenso y tan dependiente que te da un pavor terrible pensar en tener que dejarlo.

Además de que si lo estás amamantado te viene el terror de que pase hambre en tu ausencia, porque aunque le dejas mamilas con fórmula o te extrajiste leche, él ya está a costumbrado a que le pegas la "teta" en cuanto mueve su boquita y sabes que como tú, él te va a extrañar.

Si corres con suerte sólo estarás fuera 7 horas, pero si no estarás más tiempo y tus pechos no pararán de producir leche así que estarás con un dolor horrible y sin poder quitarte la leche.

Yo recuerdo que me iba a trabajar y tenía una jornada de 6 horas, más una hora de traslado de ida y otra de regreso. Eran las peores 8 horas de mi vida porque era dejarlo en buenas manos (con su abuela) pero mi leche no dejaba de producirse y se salia sin control, tenía que ponerme protectores y limpiarme, pero además me metía al baño a extraerme la leche y la verdad era muy incomodo.

Llegaba a casa con ganas de que se tomara toda la leche que yo traía, pero a veces no había aguantado más y recien había comido.

Así que tenía que volverla a extraer.

Al final desarrollé un proceso para no dejar de amamantarlo ya que es fundamental que lo hagas al menos 2 años según recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y te lo comparto para que no sufras tanto.

1.- Primero que nada debes asegurar que la producción de tu leche nunca se detenga ¿cómo? Pégate a tu bebé todo el tiempo necesario, en cuanto veas que tiene hambre pegale una teta 10 minutos y luego la otra.

Además bañate con agua calientita y date masajes circulares.

Extraete la leche cada 3 horas en tu trabajo, habla con tu jefé para que te permita media hora para esta actividad cada 3 horas y guarda la leche para cuando estés ausente.

Esto es importantísimo porque si sólo le dejas fórmula se puede acostumbrar al sabor y ya no querrá tu leche. 

2.- Elige muy bien con quien o donde lo dejas. Si tienes la fortuna de que tu mamá o tu suegra te ayuden en su cuidado será fantástico, pero si debes dejarlo con algún desconocido te recomiendo que lo hagas en una guardería ya que ahí están capacitados, entrenados y supervisados para el correcto cuidado de los bebés.

Además en los trabajos donde cuentas con prestaciones de ley te ofrecen guarderías gratuitas por el IMSS o el ISSSTE así que no deberás pagar por este servicio y créeme que tu bebé estará más seguro que si lo dejas con cualquier persona.

3.- Puedes negociar con tu jefe que en lugar de tener una hora de comida te permita llegar una hora antes o una después, además en algunas entidades federativas existe una prestación de lactancia, es decir tienes derecho a una hora pagada por la empresa para dedicarla a la lactancia y puede que la hagas dentro del trabajo o que la juntes a tu horario para llegar después o retirarte antes.

Yo por ejemplo laboraba 6 horas ya que mi jornada era de 8, hablé con mi jefa, una mujer muy linda y sensible que me sugirió juntar mi hora de comida y la de lactancia y así poder laborar sólo 6 cuando me pagaban 8.

4.- Si tienes un trabajo que amas y que además te ha ayudado a desarrollarte profesionalmente cuídalo porque hoy en día es difícil lograr algo así.

Además recuerda que no sólo eres madre, también eres mujer y tienes derecho a tener un desarrollo personal y profesional sin sacrificar ninguno.

Eres el ejemplo de ese bebito y dejar el trabajo definitivamente no es una opción, así que sólo sigue estos consejos y pregúntale a otras madres trabajadoras como desarrollan sus jornadas para poder salir avante de esto.

Parece mentira, pero los bebitos crecen muy rápido. Cuando acuerdes ya será un nene de 3 años más independiente, que irá al preescolar y que ya resistirá más tiempo sin ti, pero nunca lo descuides, dale tiempo de calidad. Llega a juagar con él por más cansada que estés.