85 días en mi casa, sin salir nisiquiera a mi carro que está del otro lado de la cera y no lo puedo creer.
Han sido ya muchos días, que dejamos nuestras vidas habituales y a algunos les ha pegado más que a otros.
Pero ¿y los niños? esos humanitos pequeños que parecieran ser indefensos y tan frágiles han venido a darnos muestras de resiliencia impresionantes.
Yo en algunas ocasiones me he sentido muy abrumada, por temas económicos y laborales, a veces con cualquier comentario como "no quiero sopa" o "me serviste muchas verduaras" me dan unas ganas de llorar tremendas y lo increíble es que mis pequeños hijos se acercan a consolarme y a decirme que no me preocupe, que se comerán la sopa y todas las verduras.
Esto es sólo una muestra de como nuestras mentes, nuestras emociones "adultas" son por mucho menos maduras que las que tienen los pequeños niños.
Y es que yo los observo, y juegan y saltan y gritan y se ríen y a veces claro lloran o se ponen tristes porque no hacen lo que era tan básico como ir al super con mami o comprar un helado al salir de la escuela.
Pero observándolos no he podido dejar de preguntarme ¿cómo lo logran? ¿cómo es que están tan tranquilos y son tan resilientes"?
Y he llegado a la hermosa conclusión de que ellos viven el HOY, viven sin pensar en qué ocurrirá mañana. Son felices comiéndose un mango hoy que lo hay, y mañana una gelatina. Viendo hoy una peli y mañana jugando video juegos o saliendo al patio a pintar con gises.
Creo que la labor de nosotros como padres en esta cuarentena no ha sido nada fácil, porque muchos hemos tenido que sacar nuestros dotes docentes y apoyarles en sus materias con la escuela a distancia. También hemos tenido que dejar obligatoriamente nuestros trabajos para buscar que vender o hacer para poder comer, y es que también hemos tenido que resistir el golpe económico y laboral pero nos hemos olvidado de trabajarnos espiritualmente y eso los niños lo hacen al natural. Viven el hoy, el ahora, el presente.
Disfrutemos comernos hoy una fruta, o leer un libro, o hacer lo que nos guste sin preocuparnos por si mañana podremos volverlo a hacer, y es que como adultos "experimentados" pues es inevitable tratar de "planear", pero debemos aprender de toda esta situación y de los pequeños guerreros que tenemos en casa.
Yo rescato lindas cosas de esta cuarentena y es que ha unido más a las familias, nos ha enseñado que nada es seguro, y que debemos vivir sin controlar nada, porque en realidad no lo hacemos. Nos ha acercado a la fe en algún sentido, nos ha orillado a descubrir nuevos talentos y maneras de salir adelante y además que nada más que la salud es lo que es realmente indispensable.
Hoy mis hijos juegan felices, ríen y yo doy gracias porque están aquí conmigo.
¿Y tú, qué rescatas de esta pandemia, del confinamiento?