jueves, 28 de septiembre de 2017

Carta a mi hijo mayor

Momorito (mi amorcito) lindo: 

En vísperas de tu octavo cumpleaños quiero escribirte estas líneas de agradecimiento. 

Sí leíste bien, son para agradecer todo lo que has venido a transformar mi vida. 

Y es que desde el instante que sospeché que habitabas mi cuerpo te amé profundamente y comprendí que debería cuidarme para cuidarte a ti. 

A lo largo de tu crecimiento me has llenado de lecciones grandes y es que finalmente tú me convertiste en mamá. 

He comprendido que no pasa nada si al intentar comer solo te ensucias o tiras la comida, tampoco si al ir caminando te caes o te haces un chichón al jugar. 

Hay cosas que la pomada y los chochos de árnica quitan en un instante pero también he aprendido a reconfortar tu corazón cuando algo o alguien te lastima. 

Tan cerca de tu cumpleaños número ocho y no entiendo en que momento mi bebecito que gateaba con su pierna derecha metida y empujaba con la izquierda hoy juega Wii con tanta destreza. 

Gracias momorito por enseñarme a ser enfermera, maestra, cocinera, niñera, amiga, psicóloga y sobre todo por enseñarme a ser mamá. 

Te amo con todo mi ser y agradezco hoy a Dios que estés conmigo lleno de salud y energía listo para celebrar un año más de vida. 

domingo, 24 de septiembre de 2017

Trás el terremoto ayudando desde casa

Después del sismo de 7.1 que azotó a Puebla, Morelos y la CDMX el pasado martes 19 de Septiembre a 32 años del terremoto del 85 todos los mexicanos han salido a las calles a ayudar desde donde  pueden.

Han existido héroes que de inmediato acudieron a edificios colapsados y comenzaron a quitar escombros y lograron rescatar gente con vida, hay quienes llevaron comida caliente para rescatistas y familiares y también los que acudieron rápido a tomarse una selfie o cualquier cosa que comprobara que estuvieron ahí.

Pero habemos muchas mujeres, madres de familia, que vivimos muy de lejos este acontecimiento y que no tenemos con quien encargar a nuestros hijos para acercarnos tanto como para levantar piedras o llevar comida, pero hemos podido ayudar mandando víveres a través de centros de acopio o fundaciones.

Ayer platicaba con una querida amiga que se sentía mal por no poder ir a ayudar, por ver tanta devastación y tener que poner sonrisa y reir con sus hijos y yo le dije que eso no estaba mal. 

Para empezar la gente que remueve escombros y está ayudando o sabe primeros auxilios o ha participado en otros rescates y el hecho de que tú te quedes en tu casa a cuidar de tus hijos no implica que seas una mala ciudadana.

Hay que hacer lo que está en nuestras manos y hay que agradecer a Dios que estamos bien y en posibilidades de evitar que este acontecimiento dañe emocional y mentalmente a nuestros hijos y esa es una labor titánica con todos los medios (radio, televisión y redes) hablando de eso.

Ahí es en donde entra nuestra labor de rescatistas sociales, para hacer en nuestros hijos la conciencia de ayudar, de apoyar mandando alguna cosa o rezando por las noches, asistiendo a un centro de acopio a armar cajas y también riendo con ellos, bailando, jugando futbol, haciendo que ellos sientan su rutina intacta, porque por alguna razón afortunada y divina nuestras rutinas siguen igual y debemos respetarle eso a nuestros hijos.

Así que si eres otra mamita que se ha tenido que quedar en casa a cuidar de sus hijos mientras toda esta situación ocurre te felicito y deseo que sigas haciendo esa increible labor de crianza con tus hijos. Quiérelos, abrázalos y agradece que estén contigo. Vive hoy sin remordimientos ni culpas y sonríe porque hoy estás aquí y quizás sea para eso para seguir cuidando de tus pequeños.

Saludos a todos nuestros héroes, a los rescatistas, a los psicologos, a los que han dado un abrazo reconfortante, y a quienes desde lejos ayudamos de alguna forma.



domingo, 30 de julio de 2017

Invitaciones "sin niños"

A lo largo de mi vida he asistido a un sin número de eventos sociales en los que siempre ha habido un común denominador "siempre ha habido niños" 

Vengo de una familia muuuuy grande y eso implicaba que en cualquier fiesta vieras niños y niñas de todos los tamaños. 

Incluso recuerdo muy bien mis XV años, por todos lados donde voltearas había niños. Incluso a la hora del vals había niños danzando dentro y fuera de la pista y eso a nadie incomodó. 

En mi vida adulta he acudido a eventos como bodas o XV años donde no importando el rango social siempre hay un área pensada y destinada para los niños. 

He acudido a bodas fuera de la ciudad y por supuesto que los niños han sido tomados en cuenta porque obviamente al irte y dedicarle a ese evento un fin de semana pues tienes que llevar a tus chamacos y ya sea en un cuarto de consolas y juegos de mesa, en inflables  o también con cuidadores y albercas abiertas para ellos han sido eventos inolvidables. 

Pero algo pasó. El los últimos años el crecimiento social ha dado un giro en el que los bebés no tienen cabida. 

En las últimas bodas a las que me han invitado (2 para ser exacta y en provincia) me han dicho "es un evento ¡sin niños!" Y yo me pregunto ¿por que esa restricción? 

Entiendo que los niños son ruidosos, y debes contenplar un menú o una actividad para ellos pero son parte de nosotros porque nosotros también fuimos niños y al casarnos conocemos gente que tiene hijos o ¿es ahí el punto?

Quizás esas personas como obviamente NO tienen hijos los hijos de los demás les molestan. No conocen gente cercana que tenga hijos y entonces carecen de empatía en ese aspecto. 

Pero retomo que cuando fue mi primera comunión yo era niña y obvio habría muchos niños, en mis XV años yo ya era una adolescente puberta y no me incomodaron los niños (porque yo tenía 2 hermanos pequeños y muuuuchos primos) y en mi boda nunca pensé en hacerla "fuera" porque todos tendrían que irse con niños e implicaría otro gasto. 

En fin creo que las nuevas generaciones no piensan en los niños porque no los tienen cerca. No están en sus planes ni en sus familias y quizás prefieran tener "perrhijos" que un niño ruidoso. 

Yo soy de la "vieja guardia" que prefiere compartir un kilo de frijoles con un par de niños en la mesa que comer sola en el chilis o asistir a un evento donde mis hijos, sangre de mi sangre, no son requeridos y deseo que esa tendencia a tener familias de matrimonios eternos sin hijos y con perros o gatos desaparezca porque no hay mayor gloria y satisfacción que dar y compartir la vida con otro ser humano. 

¡Vivan los niños! 
¡Vivan las familias! 

Y aprovecho esta ventana para decirle a esa gente que me ha invitado o invitará a sus eventos "sin niños" mejor no lo hagan porque NO IRÉ. 

jueves, 22 de junio de 2017

Amistades rotas

A todos los que tenemos hijos nos ha pasado que al tenerlos en la escuela o en alguna actividad deportiva haces amistades a la par de tu hijo. 

La mamá de aquel niño que más te menciona o con el que más juega generalmente por añadidura gana un lugar en tu vida y le abres los brazos de la amistad. 

Hasta aquí todo suena hermoso porque todos ganamos amigos y estamos siempre conectados y en sintonía hasta que algo sucede entre los niños. 

Cada madre o padre ve en sus hijos cualidades que a veces ni tienen y creemos que nuestros hijos son los seres más lindos del mundo. Incapaces de lastimar o hacer algo a los demás (y más cuando es un niño de capacidades diferentes). 

Claro cualquier madre o padre defenderá a capa y espada a su hijo porque además de guapo y hermoso nos salió muy buena persona ¿no? 

Yo nunca he oído a un padre y mucho menos a una madre decir "mi hijo se porta mal, es egoísta, grosero, me pega y me manda". Esto sería aceptar que ¡lo estamos haciendo mal! Y nadie quiere aceptar eso. 
  
Pero cuando hay un roce, una pelea o hasta golpes entre los niños lo primero que pensamos es "que mal está ese niño (claro hablamos del amiguito). Mira que pegarle a 'mi hijito' que tan bueno y buen amigo que es. Su madre no sabe poner límites. Que mal está" 

Todo transcurre con calma mientras no se nos ocurra comentar nada con nadie. Nos quedamos con nuestro coraje y aquello fue un "pleito de niños". 

Pero cuando ya es una situación recurrente ya ese problemita se vuelve nuestro problemón. 

Cuando nuestro hijo es el que primero pega o hace nos hacemos de la vista gorda (la verdad, aceptemoslo) y no decimos nada hasta que el otro niño se defiende y entonces si "pobre de 'mi hijito'". 

O cuando nuestro hijo siempre es el costal de papas y no se defiende ni por accidente es cuando decidimos enfrentar la situación y reclamar a los otros padres. 

Como escribí unos párrafos arriba por supuesto que cada padre-madre defenderá a su hijo y no pondrá en tela de juicio lo que hizo. Es más sabiendo que hasta lo hizo con dolo lo defenderemos como auténticas mamás Cuervo y entonces ese pleito toma dimensiones gigantescas. 

Primero que nada quiero decirte que no eres ni la primera ni la última mamá a la que le pasa así que no te sientas sola. Háblalo con otra mamá (quizás una más grande que tú) que te ayude a sobrellevar la situación sobre todo porque ya hecho el borlote podrías agarrarla contra tu hijo y tampoco es el caso ya que es un niño y es reactivo quizás lo hizo en defensa propia o quizás lo hizo para demostrar su fuerza. 

El consejo que te daría siendo yo una madre que he tenido que atravesar estas situaciones es que sigas estos pasos:

1.- conserva la calma, escucha y observa. A veces hay cosas malas en nuestros hijos que debemos detectar y trabajar o corregir (por su propio bien)

2.- Se imparcial: a veces es difícil porque es sangre y carne que provino de ti pero date cuenta quién hace que y si tu hijo es el agresor, el impaciente y el provocador plática con él. Llega al fondo de la situación y si el otro niño es quién agrede no corras a acusarlo con su mamá. Mejor piensa en alguna forma en la que tu hijo se pueda defender sin agredir (que grite pidiendo ayuda, que le agarre fuerte las manos, que esquivé los golpes, etc)

3.- Deja el problema al nivel de los niños. Es difícil. Lo sé por experiencia propia pero sólo enseña a tu hijo a no agredir y a defenderse y déjalos que aprendan a enfrentar sus problemas. Esto ayudará a que maduren y tú no te quedaras sin amistades porque si algo tienen de maravilloso los niños es su capacidad de olvidar porque no se lastiman sus egos. 

Pueden patearase, quitarse un juguete o gritarse y a los 2 minutos estar jugando de nuevo. 

Aprendamos de ellos y no lo tomemos personal. 

¿Tienes algún otro consejo o tip que te haya funcionado en este caso? Compártelo