Así es mis queridas mamitas, por donde quiera que leemos algo referente al colecho vemos que se hace referencia a todas las bondades que trae para madre e hijo y que generalmente el padre está muy involucrado en la crianza con apego.
La realidad es que muchos padres sufren mucho la llegada del primogénito. Tras llevar una relación en pareja linda al inicio del matrimonio donde vas y vienes al antojo sólo de ambos y disfrutas de una buena película o una cena romántica en tu restaurante favorito de mariscos, cuando llega el primer bebé se modifican tantas cosas que los papás se sienten invadidos.
Ya no pueden ir al cine en horarios nocturnos (o a veces ni temprano si no cuentas con quien te ayude a cuidar a tu bebé), y tampoco puedes disfrutar una cena romántica porque el bebito o va contigo e interrumpe con llanto o la mamá está lela mirando al recién nacido y el papá se siente desplazado y ese pequeñín que es sangre de su sangre se vuelve inconscientemente su rival.
Ahora imagínate en el momento de la intimidad pues el bebito también interrumpe con llanto o tu como mamá estás enfocada en que esté bien dormido, tapadito o que no tenga hambre y claro debido a que lo estás lactando hay partes de tu cuerpo que consideras sólo para alimentar a tu bebé y también el papá es desplazado y tiene prohibido tocar el área de alimentación ¿cierto?
Te hablo con la plena experiencia en mano y sé que es muy difícil la convivencia en los primeros meses y más cuando tú como mamá andas como zombie todo el día porque tu bebito que duerme en el otro cuarto despertó 4 veces en la noche y entonces descubres porque alguien te aconseja que puedes dormirlo contigo, para que cuando despierte tú le pongas el pecho y ambos duerman lo más posible.
Fantástico cuando descubres el "colecho" que es compartir tu cama con tu pequeño para así también alimentarlo de noche y que tu sueño no se vea tan afectado.
Tú bebé es feliz porque se siente contento a tu lado y tú ya no estás como muerto viviente el resto del día, es una bendición el colecho. Ah pero sinceramente hay alguien que no lo disfruta tanto y ese es el papá (claro que no generalizo, hay padres que disfrutan mucho tener a sus peques en su cama) pero en mi experiencia personal fue otro problema más en pareja.
Mi esposo se sentía invadido en su espacio e incluso se desesperaba tanto que se iba a dormir a la otra habitación argumentando que "ni en SU cama podía dormir agusto".
Si estás pasando por eso no te preocupes, trata de entender a tu pareja, fíjate todos los cambios por los que ha tenido que pasar tu relación con él y que quizás se siente tan desplazado que claro que estará renuente a compartir su cama.
Yo tuve que lidiar hasta con el hecho de amamantarlo prolongadamente, porque mi esposo me decía "llévalo a su cuarto a dormir" y si le argumentaba yo que todavía lo amamanataba y en su cuarto yo no dormía, él me decía que
mejor suspendiera la lactancia, al fin y al cabo lo importante era amamantarlo un mes.
Fui muy fuerte a todas sus críticas y gracias a Dios tenía amigas ya mamás que sabían perfectamnete sobre lactancia, colecho y todos los beneficios que traían ambos. Además leía constantemente la líga de la leche y obviamente no suspendí la lactancia.
Lo que tuve que hacer fue hablar con mi esposo, comenzar a hacerlo conciente de que el bebé no era un rival a vencer, no era un enemigo y mucho menos un invasor de nuestra relación. También le platiqué los multiples beneificios que traería que yo lo amamantará más del año y que durmiera con nosotros.
Claro al principio siguió molesto y no cambió de inmediato pero con el tiempo se amoldó.
Cuando llegó nuestro segundo hijo la cosa fue muy distinta. Claro ya habían pasado 4 años del primero y mi marido vio que todo aquello que le conté sobre el sistema inmunológico fuerte después de la lactancia prolongada tuvo resultados en nuestro hijo. Además de la enorme seguridad y confianza que tiene en sí mismo y también fue producto del colecho y la crianza con apego.
Al ver todos los resultados juntos mi esposo ya no se opuso, actualmente mi hijo ya no es amamantado pero duerme en su cuna en nuestra habitación ya que es delicado de sus vías respiratorias y sufrió de reflujo hasta hace unos meses, así que para mi comodidad metí su cuna a mi habitación y sorpresa, mi marido no resongó.
Lo que te quiero compartir con esto es que la mayoría de
los hombres desconocen sobre crianza, y mucho menos de lactancia o de colecho. Si tú estás esperando a tu primer bebé platícale todo lo que tú sabes al respecto, cuéntale las bondades de la lactancia prolongada y a libre demanda y la maravilla que es "colechar" para que al mismo tiempo que tú, él tome conciencia y conozca sobre todo lo que está apunto de pasar y los 3 sufran lo menos posible las nuevas etapas que están por comenzar.