Después del sismo de 7.1 que azotó a Puebla, Morelos y la CDMX el pasado martes 19 de Septiembre a 32 años del terremoto del 85 todos los mexicanos han salido a las calles a ayudar desde donde pueden.
Han existido héroes que de inmediato acudieron a edificios colapsados y comenzaron a quitar escombros y lograron rescatar gente con vida, hay quienes llevaron comida caliente para rescatistas y familiares y también los que acudieron rápido a tomarse una selfie o cualquier cosa que comprobara que estuvieron ahí.
Pero habemos muchas mujeres, madres de familia, que vivimos muy de lejos este acontecimiento y que no tenemos con quien encargar a nuestros hijos para acercarnos tanto como para levantar piedras o llevar comida, pero hemos podido ayudar mandando víveres a través de centros de acopio o fundaciones.
Ayer platicaba con una querida amiga que se sentía mal por no poder ir a ayudar, por ver tanta devastación y tener que poner sonrisa y reir con sus hijos y yo le dije que eso no estaba mal.
Para empezar la gente que remueve escombros y está ayudando o sabe primeros auxilios o ha participado en otros rescates y el hecho de que tú te quedes en tu casa a cuidar de tus hijos no implica que seas una mala ciudadana.
Hay que hacer lo que está en nuestras manos y hay que agradecer a Dios que estamos bien y en posibilidades de evitar que este acontecimiento dañe emocional y mentalmente a nuestros hijos y esa es una labor titánica con todos los medios (radio, televisión y redes) hablando de eso.
Ahí es en donde entra nuestra labor de rescatistas sociales, para hacer en nuestros hijos la conciencia de ayudar, de apoyar mandando alguna cosa o rezando por las noches, asistiendo a un centro de acopio a armar cajas y también riendo con ellos, bailando, jugando futbol, haciendo que ellos sientan su rutina intacta, porque por alguna razón afortunada y divina nuestras rutinas siguen igual y debemos respetarle eso a nuestros hijos.
Así que si eres otra mamita que se ha tenido que quedar en casa a cuidar de sus hijos mientras toda esta situación ocurre te felicito y deseo que sigas haciendo esa increible labor de crianza con tus hijos. Quiérelos, abrázalos y agradece que estén contigo. Vive hoy sin remordimientos ni culpas y sonríe porque hoy estás aquí y quizás sea para eso para seguir cuidando de tus pequeños.
Saludos a todos nuestros héroes, a los rescatistas, a los psicologos, a los que han dado un abrazo reconfortante, y a quienes desde lejos ayudamos de alguna forma.