Recuerdo muy bien las críticas que me hacían cuando cargaba a mi bebé para todos lados. Siempre he sido una mamá muy apegada a mis hijos y desde el primer momento que llegó mi bebé me dediqué en cuerpo y alma a él.
Con el primero trabajaba en horarios rotativos y la verdad es que sufría tanto de dejarlo que cuando llegaba a casa no hacía nada más que cargarlo todo el tiempo.
Esto era un poco incómodo al momento de hacer la comida o de tender la ropa, así que ya más grandesito lo cargaba en un "cangurito" pero mi bebé era un niño regordete con unas piernotas tipo el muñeco de michelín, entonces después de un rato ya se le veían moradas de la presión que ejercía en sus piernas.
Para mi la verdad también era muy incomodo porque sentía que el peso no estaba bien distribuido en mi espalda y al cabo de media hora ya me lo quitaba porque no podía más.
Aprendí a cargarlo con sus piernas abiertas sobre mi cadera, en Mérida le dicen Hesmec, y así lo traía para todo aunque claro me era difícil cuando tenía que lavar ropa o cocinar algo.
Entonces lo tenía cerquita de mi pero no como me hubiese gustado, después de un tiempo vi a una chica cargando a su bebé en un fular (un reboso largo y elástico) y me pareció fantástico porder traerlo así.
Estando yo embarazada de mi segundo bebé en alguna comida mi cuñada me dijo que yo era una loca aprensiva (así nos llevamos) y me dijo que me regalaría un reboso para cargar a mi nuevo bebé como "María" todo el día en la espalda y la verdad eso me hizo pensar que eso de cargarlos en un reboso podía ser la solución a mis próximos días difíciles manejando una casa y cuidando de mi hijo mayor.
Me puse a investigar del porteo y me compre un reboso rígido. En cuanto nació mi bebé no esperé y me estrené en su uso y fue una super maravilla. Podía cocinar, barrer, trapear, lavar mi ropa y mi bebé dormía placidamente pegado a mi corazón.
Lo traía conmigo para todos lados y claro mis actividades nunca se interrumpieron, pero también él fue muy muy beneficiado ya que estando tan cerca de mi se estimuló su confianza, su lenguaje y también se controló un problema fisiológico (reflujo moderado).
Hay muchos tipos de rebosos y puedes comprarte varios y usarlos según la necesidad, por ejemplo yo tenía 3:
un rígido que me ayudó mucho cuando mi bebé era recién nacido
un fular elástico que me sirvió para cuando creció más
y un reboso de argollas que fue mi favorito porque en él podía amamantar a mi bebé sin que la sociedad se escandalizara por verme el pecho y además en temporada de calor o cuando saliamos de vacaciones fue mi mejor aliado porque era fresco y super cómodo.
Yo te recomiendo que aunque trabajes fuera de casa te compres uno de ellos. El que creas más funcional para ti por el clima en el que viven o la fuerza que requieras para traer a tu bebé contigo y si trabajas en casa será tu mejor aliado en la vida diaria, pero por nada del mundo pierdas la hermosa oportunidad de portar a tu bebé en un reboso.
Es como traerlo contigo en la pancita, pero cuando quieres puedes mirar y besar su hermosa carita y reforzar así sus vínculos afectivos.



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