jueves, 28 de septiembre de 2017

Carta a mi hijo mayor

Momorito (mi amorcito) lindo: 

En vísperas de tu octavo cumpleaños quiero escribirte estas líneas de agradecimiento. 

Sí leíste bien, son para agradecer todo lo que has venido a transformar mi vida. 

Y es que desde el instante que sospeché que habitabas mi cuerpo te amé profundamente y comprendí que debería cuidarme para cuidarte a ti. 

A lo largo de tu crecimiento me has llenado de lecciones grandes y es que finalmente tú me convertiste en mamá. 

He comprendido que no pasa nada si al intentar comer solo te ensucias o tiras la comida, tampoco si al ir caminando te caes o te haces un chichón al jugar. 

Hay cosas que la pomada y los chochos de árnica quitan en un instante pero también he aprendido a reconfortar tu corazón cuando algo o alguien te lastima. 

Tan cerca de tu cumpleaños número ocho y no entiendo en que momento mi bebecito que gateaba con su pierna derecha metida y empujaba con la izquierda hoy juega Wii con tanta destreza. 

Gracias momorito por enseñarme a ser enfermera, maestra, cocinera, niñera, amiga, psicóloga y sobre todo por enseñarme a ser mamá. 

Te amo con todo mi ser y agradezco hoy a Dios que estés conmigo lleno de salud y energía listo para celebrar un año más de vida. 

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