Es una sensación horrible y la hemos vivido todas las madres que hemos tenido que volver a trabajar por gusto o por necesidad.
Tu bebito tiene aproximadamente 40 días, es tan indefenso y tan dependiente que te da un pavor terrible pensar en tener que dejarlo.
Además de que si lo estás amamantado te viene el terror de que pase hambre en tu ausencia, porque aunque le dejas mamilas con fórmula o te extrajiste leche, él ya está a costumbrado a que le pegas la "teta" en cuanto mueve su boquita y sabes que como tú, él te va a extrañar.
Si corres con suerte sólo estarás fuera 7 horas, pero si no estarás más tiempo y tus pechos no pararán de producir leche así que estarás con un dolor horrible y sin poder quitarte la leche.
Yo recuerdo que me iba a trabajar y tenía una jornada de 6 horas, más una hora de traslado de ida y otra de regreso. Eran las peores 8 horas de mi vida porque era dejarlo en buenas manos (con su abuela) pero mi leche no dejaba de producirse y se salia sin control, tenía que ponerme protectores y limpiarme, pero además me metía al baño a extraerme la leche y la verdad era muy incomodo.
Llegaba a casa con ganas de que se tomara toda la leche que yo traía, pero a veces no había aguantado más y recien había comido.
Así que tenía que volverla a extraer.
Al final desarrollé un proceso para no dejar de amamantarlo ya que es fundamental que lo hagas al menos 2 años según recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y te lo comparto para que no sufras tanto.
1.- Primero que nada debes asegurar que la producción de tu leche nunca se detenga ¿cómo? Pégate a tu bebé todo el tiempo necesario, en cuanto veas que tiene hambre pegale una teta 10 minutos y luego la otra.
Además bañate con agua calientita y date masajes circulares.
Extraete la leche cada 3 horas en tu trabajo, habla con tu jefé para que te permita media hora para esta actividad cada 3 horas y guarda la leche para cuando estés ausente.
Esto es importantísimo porque si sólo le dejas fórmula se puede acostumbrar al sabor y ya no querrá tu leche.
2.- Elige muy bien con quien o donde lo dejas. Si tienes la fortuna de que tu mamá o tu suegra te ayuden en su cuidado será fantástico, pero si debes dejarlo con algún desconocido te recomiendo que lo hagas en una guardería ya que ahí están capacitados, entrenados y supervisados para el correcto cuidado de los bebés.
Además en los trabajos donde cuentas con prestaciones de ley te ofrecen guarderías gratuitas por el IMSS o el ISSSTE así que no deberás pagar por este servicio y créeme que tu bebé estará más seguro que si lo dejas con cualquier persona.
3.- Puedes negociar con tu jefe que en lugar de tener una hora de comida te permita llegar una hora antes o una después, además en algunas entidades federativas existe una prestación de lactancia, es decir tienes derecho a una hora pagada por la empresa para dedicarla a la lactancia y puede que la hagas dentro del trabajo o que la juntes a tu horario para llegar después o retirarte antes.
Yo por ejemplo laboraba 6 horas ya que mi jornada era de 8, hablé con mi jefa, una mujer muy linda y sensible que me sugirió juntar mi hora de comida y la de lactancia y así poder laborar sólo 6 cuando me pagaban 8.
4.- Si tienes un trabajo que amas y que además te ha ayudado a desarrollarte profesionalmente cuídalo porque hoy en día es difícil lograr algo así.
Además recuerda que no sólo eres madre, también eres mujer y tienes derecho a tener un desarrollo personal y profesional sin sacrificar ninguno.
Eres el ejemplo de ese bebito y dejar el trabajo definitivamente no es una opción, así que sólo sigue estos consejos y pregúntale a otras madres trabajadoras como desarrollan sus jornadas para poder salir avante de esto.
Parece mentira, pero los bebitos crecen muy rápido. Cuando acuerdes ya será un nene de 3 años más independiente, que irá al preescolar y que ya resistirá más tiempo sin ti, pero nunca lo descuides, dale tiempo de calidad. Llega a juagar con él por más cansada que estés.

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